La cumbre Trump-Xi expuso los límites de la guerra comercial entre EEUU y China: ¿cómo queda el equilibrio global de poder?
La tregua comercial, pactada para que dure un año, exhibió las limitaciones de la Casa Blanca para remodelar las reglas del comercio internacional, en un contexto en que China consolida su posición como principal exportador global, pese a los aranceles norteamericanos.
La relación comercial entre EEUU y China comenzó una nueva etapa luego de la bilateral entre Donald Trump y Xi Jinping este jueves, en donde se acordó una tregua comercial. La novedad pone de manifiesto los límites de la política diplomática y arancelaria que mantiene el presidente norteamericano, Donald Trump, contra Beijing, que se mostró resiliente durante los últimos meses a las sanciones norteamericanas e incluso aumentó su peso en el comercio internacional.
En diálogo con Ámbito, el economista y experto en Relaciones Internacionales Federico Vaccarezza explicó: “Trump fue intentando estrategias para tratar de reposicionar a los Estados Unidos”. Sin embargo, agregó, “eso le generó una reacción muy grande, no solamente de China, sino de toda la comunidad internacional, porque hoy el sistema internacional está muy interconectado”.
“EEUU depende de numerosos insumos que importa desde China y que, si no los recibe, no tiene cómo sustituirlos rápidamente para su producción. Las tierras raras y los productos manufacturados, por ejemplo, son los que Estados Unidos necesita para su industria tecnológica y de defensa”, argumentó Vaccarezza, quien consideró que Trump “tuvo un baño de realidad y tuvo que sentarse a hablar con China”.
En la misma línea, la experta en comercio y Relaciones Internacionales Julieta Zelicovich sostuvo a este medio que la bilateral “pone en evidencia los alcances y límites de la dinámica transaccional que plantea Trump”. Consideró que con el gigante asiático es “una relación especial”, debido a que “no es lo mismo lo que logra Trump en las relaciones con otros países en desarrollo o con potencias emergentes, como con China”.
¿Una tregua débil o el nacimiento del G2?
En la previa al encuentro, Trump calificó la reunión como un “G2”, un concepto que remite a la idea de EEUU y China como los dos líderes de los asuntos mundiales.
Vaccarezza opinó que “el G2 es, en cierta medida, un nuevo camino para tratar de administrar la interdependencia del capitalismo global de una manera más previsible”. En este sentido, enfatizó que “si se lograra mantener estabilidad en ese marco, mejoraría la gobernanza global en todo sentido y haría mucho más previsibles las políticas de EEUU hacia China”, ya que implicaría “una buena coordinación entre la producción, la distribución, el consumo y las finanzas globales”.
“EEUU aporta el capital, las inversiones, la tecnología y es el corazón de las finanzas globales. China, en cambio, es el corazón de la producción y del comercio mundial, y ya te diría que también de la tecnología”, explicó el economista.

Por su parte, Zelicovich remarcó que “es una tregua poco robusta, precaria, sin muchos mecanismos de reaseguro, y que no alcanza a sedimentar un momento más estable en la relación”.
Además, opinó que EEUU “sabe hace mucho que China es el principal exportador del mundo y que sigue siendo el principal importador, entonces China es el que más vende”.
Explicó que la Casa Blanca busca que Beijing “se ajuste a reglas más estrictas dado su poder de mercado, pero no lo logra; y como no consigue moldear esa conducta para que se adecúe a las normas que tenía la Organización Mundial de Comercio (OMC), ahora intenta destruir ese sistema y construir uno nuevo. Eso todavía no lo logra”.


