¿Y el RIGI? Argentina quedó última en inversión extranjera directa en la región
Durante años se dijo que el problema de Argentina era el cepo.
Después fueron los impuestos.
Más tarde apareció el RIGI como la gran solución para atraer capitales internacionales.
Y ahora incluso se habla de un “Súper RIGI”, con beneficios todavía más extraordinarios para las grandes empresas.
Sin embargo, la realidad empieza a mostrar una contradicción incómoda para el Gobierno de Javier Milei:
Argentina terminó 2025 con uno de los peores desempeños de América Latina en materia de Inversión Extranjera Directa (IED). Según datos difundidos en base a estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el país quedó último entre las principales economías de la región. Infobae
El dato es demoledor porque llega justamente en el momento donde el oficialismo vendía al RIGI como el gran imán global para inversiones mineras, energéticas e industriales.
Pero los dólares productivos no aparecen en la magnitud prometida.
Argentina captó apenas USD 3.134 millones netos de IED en 2025, muy lejos de Brasil, México, Chile o incluso economías más pequeñas como Costa Rica. Informe económico sobre IED en Argentina
Y ahí aparece la gran pregunta:
Si Argentina tiene:
- litio,
- cobre,
- Vaca Muerta,
- alimentos,
- energía,
- talento tecnológico,
- salarios históricamente bajos en dólares,
- y además uno de los regímenes más favorables para capitales extranjeros de toda la región…
¿por qué las inversiones siguen sin despegar?
Porque quizás el problema ya no sea solamente regulatorio.
Tal vez el problema sea la falta de confianza estructural en el modelo económico y político.
El Gobierno avanzó prácticamente sobre todo el menú histórico que reclamaban los sectores más liberales de la economía:
- desregulación,
- reforma laboral,
- ampliación del período de prueba,
- reducción de multas laborales,
- flexibilización de contrataciones,
- beneficios fiscales extraordinarios,
- libre disponibilidad de divisas,
- estabilidad fiscal,
- y garantías especiales para grandes proyectos vía RIGI. Análisis de la reforma laboral y Ley Bases
Incluso ahora se impulsa un “Súper RIGI” con mayores incentivos todavía para atraer inversiones estratégicas. El País – nuevo esquema de incentivos de Milei
Y aun así, la inversión extranjera directa sigue sin aparecer en la escala prometida.
Ahí es donde la discusión deja de ser ideológica y pasa a ser empírica.
Porque si ya hubo:
- ajuste,
- flexibilización laboral,
- desregulación,
- baja del costo laboral,
- beneficios fiscales,
- RIGI,
- y hasta “Súper RIGI”…
¿por qué los capitales siguen mirando a Argentina con cautela?
Tal vez porque las inversiones no dependen solamente de pagar menos impuestos.
También dependen de:
- estabilidad política,
- previsibilidad institucional,
- gobernabilidad,
- paz social,
- y sustentabilidad macroeconómica.
Y ahí empiezan las dudas.
Porque mientras el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria, cada vez más economistas advierten sobre otro fenómeno: Argentina volvió a estar cara en dólares.
Hoy producir, construir, consumir o vacacionar en el país cuesta más en dólares que en varios países de la región. Y gran parte de ese esquema se sostiene con un tipo de cambio relativamente contenido mientras los precios internos siguen aumentando.
En otras palabras:
el dólar funciona como ancla antiinflacionaria.
Pero sostener ese esquema requiere dólares constantes.
¿Y de dónde vienen esos dólares?
Ahí aparece otro punto sensible:
muchos de los ingresos recientes no llegaron vía inversión productiva genuina, sino vía:
- deuda,
- préstamos internacionales,
- blanqueo,
- carry trade,
- capitales financieros de corto plazo,
- y endeudamiento privado. Banco Central – Informe sobre inversión extranjera directa
Entonces la pregunta empieza a cambiar.
Ya no es solamente:
“¿por qué no llegan inversiones?”
La pregunta pasa a ser:
“¿el mercado realmente cree en la sustentabilidad del modelo?”
Porque una minera puede tolerar impuestos altos.
Lo que no tolera es la incertidumbre extrema.
Y hoy muchos inversores observan:
- tensión política permanente,
- enfrentamientos institucionales,
- caída del consumo,
- recesión industrial,
- conflictividad social,
- atraso cambiario,
- y una economía que todavía depende del endeudamiento para sostener estabilidad.
Por eso el dato de la OCDE golpea tan fuerte.
Porque desnuda una contradicción central del relato oficial:
Argentina tiene recursos estratégicos, flexibilización laboral y uno de los regímenes más favorables del continente para grandes capitales… pero aun así no logra convertirse en un destino masivo de inversión extranjera.
Entonces quizá haya que empezar a hacerse una pregunta incómoda.
Antes era “el riesgo K”.
Después fue el cepo.
Luego apareció el RIGI.
Ahora el “Súper RIGI”.
¿Y si el problema ya no fuera la regulación… sino el riesgo Milei?
Porque la confianza no se impone por decreto.
Y ninguna economía puede sostener indefinidamente un dólar artificialmente barato financiado con deuda si las inversiones reales no terminan llegando.


