La inversión acumuló cuatro caídas al hilo y fue 22% inferior a la de 2018 en términos per cápita
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La inversión acumuló cuatro caídas al hilo y fue 22% inferior a la de 2018 en términos per cápita

Jun 24, 2026

A contramano de la concepción liberal sobre el crecimiento económico, al PBI es traccionado más por el consumo que por la inversión, cuyo rezago tiene un estrecho vínculo con la crisis industrial.

Si bien el Producto Bruto Interno (PBI) creció en el primer trimestre de 2026, hasta tocar un nuevo máximo de la serie, en términos per cápita sigue por debajo de casi todo el período 2011-2018Peor aún es la perspectiva de largo plazo de la inversión, un componente clave de la demanda agregada y una variable fundamental en la concepción que el Gobierno tiene sobre los dinamizadores de la actividad económica.

Este martes el INDEC informó que el PBI trepó 2,3% en términos interanuales y 0,7% respecto del último trimestre de 2025. El ministro de Economía, Luis Caputo, salió celebrar el dato en sus redes señalando que se trata de un «nuevo máximo histórico tanto en la serie desestacionalizada como en el indicador tendencia-ciclo».

Sin embargo, si se ajusta el dato por el crecimiento poblacional, el récord no es tal. A precios constantes, el producto per cápita de este inicio de año fue 2,5% inferior al de los primeros tres meses de 2018 y 4,6% inferior al verdadero récord, registrado en 2012.

El detrás de una inversión que no levanta cabeza pese al discurso del Gobierno

Al analizar las diferentes variables de la demanda, es particularmente preocupante la dinámica de la inversión, que sufrió su cuarta caída consecutiva en términos desestacionalizados y un retroceso interanual del 11%. «Pese al creciente influjo de capitales hacia minería y Vaca Muerta, las elevadas tasas de interés activas -aún permanecen por encima de la inflación- la anemia de la demanda interna, la elevada competencia internacional y, en menor medida, la falta de obra pública, explican la caída«, señalaron desde la consultora Equilibra.

Asimismo, en términos per cápita fue la tercera cifra más baja desde 2010, solo superada por los números de 2019, 2020 y 2024, y se ubicó 21,8% por debajo del récord de 2018.

«El crecimiento liderado por actividades primarias y la caída de la inversión explican por qué cae el empleo formal. A diferencia de los noventa, el desempleo no aumenta por el incremento del empleo no registrado», acotó Equilibra. La disparidad sectorial actual muestra que los sectores «ganadores», como el agro, la energía, la minería o la intermediación financiera, no solo no logran compensar la pérdida de empleos en los sectores «perdedores», sino que tampoco logran compensar el déficit de inversiones en el resto de la economía.

La paradoja del dato del primer trimestre fue que la economía argentina creció, pese a que cayeron la inversión y las importaciones, dos variables que busca apuntalar el Gobierno mediante sus políticas de apertura comercial o iniciativas como el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), con sus generosos beneficios fiscales. Como contraparte, en los primeros tres meses del año fue el consumo el único que mejoró versus fines de 2025, mientras que, de manera interanual, el avance vino tanto por el lado del consumo como de las exportaciones.

Para el investigador de Fundar, Emiliano Libman, esto también es un dato que «pinta la economía a dos velocidades». Fiel reflejo de esto es la crisis en la industria manufacturera, un sector que necesita de inversiones y de insumos del exterior para mejorar su competitividad, pero que encuentra un freno de mano en la baja demanda de muchos de sus productos.

Por su parte, el economista Martín Polo remarcó que, como porcentaje del PBI, la inversión «sigue muy baja» (en el 17,7%). «Necesitamos que, al menos, supere el 20%», sostuvo.

Ferreres anticipó una nueva caída de la inversión en abril y mantiene las dudas hacia adelante

Hacia adelante, la consultora Orlando Ferreres & Asociados estimó un nuevo derrumbe interanual de la inversión en abril, del 11,4%, medida en volumen físico. La caída fue repartida en todos los segmentos relevados por el índice; en equipos nacionales la contracción fue del 12,6%, en maquinaria importada fue del 10,7% y en la construcción marcó un «rojo» de 11,2%.

En términos desestacionalizados, el referencial tocó mínimos desde agosto de 2024. «La inversión sigue mostrando un nivel inferior al que tenía durante 2025, y no se aprecian aún indicios que puedan anticipar una recuperación«, advirtió Ferreres.

Y profundizó: «Entre los sectores, la baja en equipo durable de producción puede estar más asociada con la baja performance de la industria, que se encuentra operando desde hace varios meses con una utilización de la capacidad instalada muy baja. Por su parte, las dificultades en el sector de la construcción parecen estar más relacionadas con el atraso cambiario, con insumos y salarios aumentando en línea con la inflación, mientras el dólar se mantiene estable, encareciendo el costo de edificar en dólares».

La entidad ve que «estos factores limitantes se mantendrán en el corto plazo«, aunque «podríamos comenzar a ver un aumento en la materialización de inversiones en los sectores más dinámicos, relacionados a energía, minería y agro, lo que podría comenzar a arrastrar al resto de los sectores».

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