Hoteles en alerta: la ocupación ronda el 65% y las cadenas trazan estrategias para sobrevivir
En Buenos Aires, la ocupación mejoró frente a 2025, aunque sigue por debajo de niveles de prepandemia. Costos, reservas de último momento y menor estadía preocupan.
La hotelería porteña atraviesa una recuperación parcial de la demanda, aunque todavía muy lejos de traducirse en una mejora de la rentabilidad. La ocupación hotelera en la Ciudad de Buenos Aires ronda actualmente el 65%. Algunos eventos permitieron sostener la actividad durante julio, pero el sector continúa bajo presión por el fuerte incremento de los costos operativos, las reservas de último momento, la reducción de las estadías y una competencia que considera desigual con los alquileres temporarios.
A ese escenario se suma otra característica que modifica el negocio: los hoteles venden un servicio con varios meses de anticipación, mientras afrontan gastos que recién conocen cuando el huésped ya pasó por el establecimiento. Esa combinación obliga a reconfigurar estrategias comerciales, ajustar estructuras y postergar inversiones.
Gabriela Akrabian, presidenta de la Cámara de Hoteles de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), explicó que la actividad atraviesa un momento complejo pese a la mejora observada respecto del año pasado. Señaló: «El sector sobrevive con endeudamiento, posterga inversiones y ajusta los costos todo lo posible. Si bien julio todavía no terminó, la ocupación promedio ronda el 65%. Es un resultado mejor que el de 2025, pero todavía no alcanza los niveles de 2024 y mucho menos los registros previos a la pandemia», señaló.
La dirigente precisó que el principal impulso del mes no surgió de las vacaciones de invierno sino de la realización de la Exposición Rural, que generó un importante movimiento de visitantes en CABA.
En la misma línea, Alejandra Rodríguez Díaz, integrante del Comité Ejecutivo de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), señaló que el comportamiento del mercado cambia según la categoría del establecimiento y la zona donde se encuentra ubicado.
Indicó: «Los hoteles de dos y tres estrellas registran niveles de ocupación de entre 45% y 50%, mientras que los de cuatro estrellas superan el 60%. En Palermo los porcentajes suelen ser superiores por la demanda que concentra ese barrio».
También advirtió que julio, tradicionalmente uno de los mejores meses para la actividad, terminó por debajo de las expectativas. «La demanda respondió muy bien durante el fin de semana largo del 9 de Julio y posteriormente con la Exposición Rural. Después volvió a caer. Además, cada vez observamos estadías más cortas y muchas reservas de último momento», explicó Rodríguez Díaz.
Eventos que sostienen la actividad
Las fuentes coinciden en que la agenda de congresos, exposiciones y ferias volvió a transformarse en uno de los principales motores de la hotelería porteña.

Vista hacia la Avenida 9 de Julio desde un cuarto. Las tarifas varían según la categoría, la ubicación y la demanda. En CABA, un hotel de tres estrellas parte de unos $55.000 por persona y uno de cuatro estrellas desde $65.000
Foto: Misti Coliving
La Exposición Rural volvió a confirmar ese fenómeno. Durante esos días numerosos hoteles incrementaron significativamente su ocupación, especialmente en Palermo y zonas cercanas, aunque el efecto desapareció una vez finalizado el evento.
A eso se suma otro fenómeno que preocupa: las reservas llegan cada vez más cerca de la fecha de ingreso. Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) de Buenos Aires, advirtió: «La planificación prácticamente desapareció. Hoy muchas reservas ingresan apenas tres días antes del viaje. Eso dificulta toda la administración comercial del hotel».
Rodríguez Díaz coincidió en que existe muy poca demanda anticipada, situación que obliga a modificar permanentemente las estrategias de comercialización y administración de tarifas.Informate más
