Créditos UVA: El infierno financiero que arrastra a más de mil familias salteñas
La situación de los más de mil afectados por los créditos UVA en Salta es cada vez más desesperante. Familias que en su momento vieron en estos créditos una salida accesible para acceder a la vivienda, hoy se enfrentan a deudas impagables. Natalia Vaca, abogada y representante de los hipotecados en la provincia, denunció que, a pesar de los esfuerzos por lograr una solución, la situación sigue empeorando. “Las cuotas siguen subiendo de manera abrupta”, expresó, resaltando que la deuda de miles de familias sigue creciendo a pesar de las gestiones ante el gobierno y los bancos.
Los créditos UVA, presentados inicialmente como una opción accesible, se transformaron en una trampa financiera. Las cuotas, que en su momento parecían manejables, hoy oscilan entre los 40.000 y 60.000 pesos mensuales, lo que ha vuelto insostenible el pago para muchos trabajadores con sueldos fijos. Vaca subrayó la falta de previsibilidad en los montos de las cuotas, haciendo imposible para los hipotecados planificar su futuro. “No sabemos si el mes que viene vamos a tener que pagar 500.000 pesos más”, señaló, destacando la incertidumbre que enfrentan.
A pesar de las innumerables gestiones y presentaciones, el gobierno sigue desentendiéndose del problema, considerándolo un “contrato privado” y no una política pública de acceso a la vivienda. Frente a esta situación, la diputada provincial Laura Cartuccia presentó un proyecto para que los legisladores nacionales gestionen una solución ante el Poder Ejecutivo Nacional, buscando aliviar la carga financiera de las familias afectadas. Sin embargo, las familias siguen atrapadas en un sistema que parece no ofrecerles salida.
Uno de los casos más alarmantes es el de la propia Vaca, quien en 2019 solicitó un crédito de $1.400.000 y hoy su deuda asciende a 45 millones de pesos. “Es una locura”, expresó la abogada, quien resaltó cómo los intereses y los ajustes inflacionarios multiplicaron su deuda a niveles insostenibles. El futuro de las más de mil familias afectadas sigue siendo incierto, pero la esperanza radica en que las autoridades nacionales tomen cartas en el asunto.


